Articulos sobre digiscoping Artículo de Rufino Fernández Julio 2007 
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Imagen con un encuadre correctamente realizado, siguiendo la regla de los tercios y con un fondo bien escogido.
 
 

Por ejemplo: imaginemos que nos encontramos ante un Jilguero que se encuentra en su atalaya que es el extremo de una rama desnuda que sobresale de la parte superior de un arbusto, y como fondo tenemos el propio cielo. En esta situación podríamos enfocar sin complicaciones tanto en modo infinito como en macro. Ahora bien, supongamos que ese mismo pájaro se encuentra en el interior del arbusto anterior. En este caso, el entramado de ramas que hay por delante y por detrás del sujeto puede provocar que el zoom de la cámara se vuelva loco al intentar enfocarlo si lo tenemos programado en macro, por lo que nos será más cómodo, práctico y sencillo conseguir el enfoque deseado en modo infinito.

Un dato muy importante a tener en cuenta es, que en el caso de un ocular zoom, las mayores prestaciones las vamos a obtener con el mínimo aumento del telescopio, ya que meter el máximo suele traducirse en una notable pérdida en la calidad de la imagen. Aún así, en condiciones óptimas de luz, viento y proximidad también se pueden obtener fotos aceptables con el zoom forzado al máximo aumento.

Por último, hay que destacar que la ausencia de luz conlleva una dificultad extra a la hora de realizar un enfoque correcto, a la vez que nos obliga a ajustar sensibilidades altas, obteniendo fotografías de inferior calidad. Lo ideal es fotografiar en situaciones de luz abundante, con sensibilidad ISO 100, que posibilite una velocidad de obturación rápida. Desde este punto de vista, la utilización de cámaras réflex suponen una ventaja con respecto a las compactas, pues en condiciones con deficiencia lumínica es posible aumentar la sensibilidad sin el perjuicio que supone para la fotografía la aparición de grano.

Disparo y toma de la fotografía

Cuando llega el momento final de tomar la fotografía debemos volcar todos nuestros esfuerzos en conseguir reducir al máximo las vibraciones del equipo. A ello contribuye, además del uso de un trípode y de un cabezal robustos, la utilización de un disparador remoto o en su defecto el disparador retardado que incorpora la cámara.

Otras formas de minimizar las vibraciones consisten en añadir peso extra al trípode o protegerse de la acción del viento, como ya

 
Por el contrario, la situación del pájaro en esta otra fotografía no es la correcta, pues presenta exceso de aire por detrás del ave.
   

Un problema bastante habitual que se suele presentar al intentar obtener la foto de un animal que se encuentra entre la vegetación, por ejemplo un pájaro descansando en un árbol, es que entre el sujeto y nuestro objetivo exista algún obstáculo que nos impida visualizar correctamente la imagen, por ejemplo una rama, de forma que estropee la instantánea.

A menudo este problema, al igual que sucede con el tratamiento de los fondos, se solventa con sólo desplazar ligeramente el equipo, lo justo como para salvar aquel elemento que degrada la imagen.

Sin embargo, esto no siempre será posible, por ejemplo, si hemos elegido una posición estática como puede ser un hide o el interior del coche que nos obliga a permanecer quietos y mantenernos a la espera, con la esperanza de que el ave se mueva y se muestre al descubierto.

Enfoque

Una vez que el ave está correctamente encuadrado en la pantalla de nuestra cámara debemos proceder a realizar la operación más delicada, la de enfocar lo más nítidamente posible. Hemos de señalar que el pequeño tamaño de las pantallas que incorporan las cámaras digitales no ayuda en nada con esta labor; además, y para empeorar aún más las cosas, algunas pantallas no reflejan un enfoque real de la escena, de forma que una foto que parece nítida en la cámara no lo es tanto una vez visionada en el monitor del ordenador. Por ello, si disponemos del tiempo necesario, conviene asegurarse e ir realizando pequeñas variaciones en el enfoque a medida que vamos tirando fotografías.

En digiscoping existen básicamente dos métodos de enfoque, por lo que es conveniente ir practicándolos para conseguir el más adecuado a nuestro gusto.

Estos métodos consisten en:

a) Utilizar el enfoque de la cámara colocado en Infinito. De esta forma se enfoca sólo a través del telescopio.
b) Enfocar con el telescopio y ayudarse del autofoco con la cámara programada en Macro. Con ello se contribuye a afinar la nitidez del enfoque conseguida con el telescopio.

Dependiendo de la situación en la que nos encontremos sería conveniente utilizar uno u otro método.

 
 
 
 
En esta otra situación la cosa cambia. Esta Tarabilla Norteña se halla en una percha destacada, sin la existencia de ningún elemento que pueda confundir al autofoco de la cámara, que en este caso sí puede ser el complemento perfecto al enfoque manual realizado con el telescopio.
 
 
 
Un enfoque programado en Macro no es el más aconsejable para intentar fotografiar una escena como la reflejada en la imagen. Este Pardillo Común está parcialmente oculto por el ramaje, de forma que el autofoco de la cámara tiene serios problemas a la hora de realizar el enfoque. En situaciones como ésta lo práctico consiste en emplear el modo Infinito, de forma que realizamos el enfoque deseado únicamente con el telescopio.
 
 
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