dijimos anteriormente. Si no se dispone de cable disparador, y no se desea emplear el disparador retardado de la cámara, se pueden disparar ráfagas pulsando el botón del obturador con el propio dedo y manteniendo (es necesario haber programado la cámara previamente en modo continuo), y seleccionando la velocidad de obturación más alta posible que permita congelar la imagen al máximo (es la forma en la que existen mayores probabilidades de que alguna toma salga buena, o al menos aceptable).
Habrá ocasiones en las que el individuo se sitúe en un lugar muy distante a nuestra posición. En estos casos, conviene asegurar la obtención de alguna instantánea desde la lejanía, aún cuando los resultados obtenidos disten en exceso de ser óptimos. Después, y siempre que nos sea posible, intentaremos realizar una aproximación hacia el animal, tirando fotos cada vez más cercanas, hasta conseguir la imagen más próxima posible del mismo.
Acerca de fotografiar nidos
Ya se ha hecho hincapié suficientemente en que la mayor ventaja que presenta el digiscoping frente a cualquier otro tipo de fotografía de naturaleza es que podemos fotografiar escenas muy distantes, algunas de ellas comprometidas como pueden ser la fotografía de nidos, quizás el tema que más controversias causa dentro de la fotografía de naturaleza. Existen retractores que rechazan de forma rotunda esta práctica, aunque la aparición de digiscoping otorga un margen de maniobra precisamente por el hecho mencionado de que no es necesario tener próximo a un individuo para que éste pueda ser retratado.
Cierto es que esta técnica nos permite tomar imágenes a una distancia lo suficientemente grande como para que el ave ni tan siquiera se percate de que está siendo observado, aunque las cosas hay que hacerlas bien y en último caso todo depende de los escrúpulos del fotógrafo, de hasta dónde esté dispuesto a llegar por conseguir una buena foto.
Hablando de nidos hay que ser contundentes y decir que la tranquilidad del ave está por encima de la obtención de cualquier tipo de fotografía, por lo que ante la menor sospecha de poder estar causando molestias habrá que desistir de inmediato en seguir adelante. Aún más cauto se ha de ser si se trata de alguna especie que se encuentra en un estado de conservación especialmente delicado.
Así pues, y al igual que sucede con el tema de los reclamos durante la época reproductora, la fotografía de nidos es una práctica que ha de realizarse con un cuidado extremo, pues aún creyendo tomar todas las medidas necesarias podemos estar provocando de forma involuntaria que la puesta se malogre. Existen especies que por sus costumbres toleran muy bien la presencia humana, pero en cambio otras son muy recelosas a que ningún humano se aproxime en exceso a su nido, tanto que pueden llegar a abandonar la puesta, incluso si ya han nacido los polluelos. Además, el hecho de permanecer en las cercanías de un nido tiene otra serie de consecuencias que pueden resultar fatales para la suerte de la nidada, ya que sin pretenderlo podemos delatar su presencia a otros depredadores que se encuentran al acecho en las inmediaciones.
Fotografiar aves en vuelo
La mayor dificultad que se nos puede presentar en digiscoping es el de fotografiar aves en vuelo, una técnica muy metódica que requiere de mucho entrenamiento.
Resulta muy complicado localizar al ave con el mínimo campo de visión que proporciona el telescopio, y simultáneamente enfocar correctamente y realizar la toma de la fotografía. Esta dificultad se ve aumentada con el uso de una cámara compacta pues, a diferencia de las réflex en las que se hace uso del visor, es necesario realizar la búsqueda a través de la pantalla.
Para estos casos se recomienda realizar también un primer rastreo con el zoom al mínimo, y una vez reflejada la imagen del ave en la pantalla ir metiendo aumentos hasta conseguir el encuadre deseado.
El hecho de tratarse de un ave, que se encuentra en continuo movimiento, supone que una vez localizado y encuadrado el sujeto ha de seguirse sin perderlo durante su desplazamiento, realizando pequeños ajustes en el enfoque con el telescopio y disparando ráfagas de forma continuada.
Para obtener buenos resultados se hace imprescindible disparar a la velocidad más alta que nos sea posible, no inferior a 1/500, de forma que podamos congelar al sujeto.
Autor: Rufino Fernández
Fotos: Rufino Fernández
memole (gaviota en vuelo)
ASD/D-001 - ASEDI 2007
© Rufino Fernández
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